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Enfermedad de ParkinsonTratamientoA pesar de las intensas investigaciones, todavía no hay un tratamiento que prevenga de forma fiable la aparición de la enfermedad de Parkinson Aunque el tratamiento de EP ha cambiando durante estos últimos años, permanece anclado en:
Aunque las investigaciones para ampliar la eficacia y limitar o evitar las consecuencias adversas del tratamiento crónico han tenido cierto éxito en los últimos años, el agente ideal para detener o revertir el proceso degenerativo de EP permanece oculto. Una revisión reciente del tratamiento de la EP (Goetz y col., 2002) no encontró evidencias convincentes de las propiedades neuroprotectoras de ninguno de los tratamientos actuales (véase la Tabla 7). Por lo tanto, los objetivos del tratamiento son: limitar al máximo las consecuencias de los síntomas motores de EP y evitar la complicación del tratamiento sintomático crónico. En general, sin embargo, el objetivo principal del tratamiento es conservar durante el mayor tiempo posible la calidad de vida de la persona con EP. El logro de estos objetivos exige lograr el equilibrio de algunas decisiones claves, específicamente:
En el tratamiento clínico de EP es vital que la persona con EP y sus cuidadores estén activamente comprometidos en todas las decisiones terapéuticas claves para lograr resultados óptimos. Por lo tanto, la primera prioridad es establecer una relación efectiva, sincera y de confianza con el paciente, quien necesitará comprender la importancia de su evaluación de los efectos del tratamiento y la enfermedad. La educación del paciente resulta imprescindible y corresponde al terapeuta brindar la información o las fuentes de información necesarias. Inicio del tratamiento activoEl inicio de un tratamiento activo es tan crucial como cualquier otra decisión terapéutica que se haga durante el tratamiento de un paciente con EP. El inicio o no del tratamiento activo depende de cada paciente, su edad y ocupación. Es igualmente importante que, en esta etapa y durante todo el tratamiento, el paciente esté intimamente comprometido con la decisión y comprenda los puntos a favor y en contra además del grado de incertidumbre en el diagnóstico y el pronóstico a largo plazo. El tratamiento de los individuos frecuentemente depende más del criterio clínico que de las evidencias de los estudios clínicos. Aunque frecuentemente se indican diferencias entre grupos de edad, es más importante considerar la edad fisiológica que la edad cronológica del paciente. No hay evidencias convincentes de que el tratamiento temprano con cualquier fármaco retrase la progresión de EP, y hay pocas evidencias de que el tratamiento sea beneficioso antes de que los síntomas tengan consecuencias importantes en el desempeño y la calidad de vida de la persona con EP. Ante la ausencia de pruebas que evidencien lo contrario, es mejor dejar sin tratar la EP temprana pero revisarla periódicamente. Inevitablemente, la enfermedad empieza a interferir en el desempeño de la persona y se necesita un tratamiento sintomático. Tratamiento farmacológicoLa levodopa, que sigue siendo el fármaco principal para el tratamiento prolongado de EP, es esencialmente un pro-fármaco; por sí mismo es inactivo, pero después de atravesar la barrera hematoencefálica (BHE) se metaboliza a dopamina. Sin embargo, ésta se metaboliza fácilmente en la periferia (metabolismo de primer paso) y reduce gravemente la cantidad de levodopa disponible para el sistema nervioso central (véase la Figura 2). Asociada con una semivida muy corta, de 60-90 minutos, es muy difícil proporcionar un suministro fisiológico y relativamente constante de dopamina al cuerpo estriado. Figura 2: Diagrama del metabolismo de la levodopa en el sistema nervioso central y periférico.Se han utilizado tres enfoques para tratar e incluso eliminar los ‘obstáculos’ inherentes a la dosficación repetida de levodopa:
La levodopa cruza la pared intestinal mediante el sistema del transportador de aminoácidos L de cadena ramificada y aromáticos después de lo cual la mayoría se descarboxila en la periferia y deja muy poco al alcance de la circulación cerebral. Se ha calculado que sólo el 1% cruza realmente la BHE para alcanzar el cuerpo estriado. Por lo tanto, la levadopa se administra junto con un inhibidor periférico de la descarboxilasa, como benserazida o carbidopa, que inhibe la dopadescarboxilasa periférica y, como consecuencia, permite que mucha más levodopa llegue a la BHE y la cruce. Aunque un inhibidor de la descarboxilasa ayuda a hacer circular la levodopa, un gran porcentaje de ésta todavía se metaboliza en la periferia (metabolismo de primer paso) mediante la ruta de la catecol-O-metiltransferasa (COMT) (véase la Figura 2). Aunque la levodopa sigue siendo el tratamiento más eficaz para los síntomas motores de EP, todos los pacientes tienen riesgo de sufrir complicaciones a largo plazo. Por consiguiente, los pacientes con EP de aparición precoz (EPAP), que tienen un riesgo especial de sufrir fluctuaciones de respuesta (91% después de 5 años, 100% después de 10 años), deben empezar con un agonista de dopamina con otras posibilidades más o menos destacadas en orden de preferencia (véase la Tabla 7). El tratamiento de pacientes jóvenes no debe iniciarse con levodopa. Otros agentes para el tratamiento de la EP son, por ejemplo:
Agonistas de la dopamina
Evidencias de estudios sobre el agonista de la dopamina más nuevo, ropinirol, proporcionan la evidencia más contundente a favor de los agonistas de la dopamina como tratamiento de primera línea en las personas con EP. En una comparación de 3 años de ropinirol con bromocriptina (Korczyn y col., 1999), el 60% y 55%, respectivamente, de los pacientes completaron el período del ensayo con el agonista solo, y solamente un 3% de cualquiera de los grupos desarrolló discinesias. Las puntuaciones en las actividades motoras y de la vida diaria fueron superiores en el grupo tratado con ropinirol al final del estudio. Estos estudios muestran que la monoterapia con agonistas de la dopamina en los primeros años de la EP es práctico, seguro y eficaz y debe considerarse realmente como el tratamiento de elección. La ventaja de los agonistas de la dopamina puede derivar de sus perfiles cinéticos, que normalmente muestran una semivida 4-5 veces más larga que la levodopa; esto conduciría a una estimulación menos variable de los receptores estriatales. Los agonistas de la dopamina también demostraron su utilidad como terapia complementaria en la fase terminal de EP reduciendo la dosis necesaria de levodopa, aumentando el tiempo ‘on’ y reduciendo las discinesias. No se ha determinado si una terapia de combinación con un agonista de dopamina y levodopa a dosis bajas podría retrasar o no la aparición de las complicaciones del tratamiento. Finalmente, debe considerarse que puede utilizarse apomorfina administrada por vía subcutánea o bomba de infusión, especialmente en la fase terminal de la enfermedad, para tratar ‘off repentinos’. La apomorfina no se recomienda para la terapia inicial. Inhibidores de la monoaminoxidasa-B Por lo tanto, el uso de selegilina como monoterapia está, al igual que la amantadina, limitado en los pacientes más jóvenes con enfermedad precoz y sin síntomas discapacitantes. Deben evitarse dosis altas (>30 mg/día ya que la consiguiente inhibición de MAO-A puede conducir a interacciones dietarias y crisis hipertensivas (el ‘efecto del queso’). Deben utilizarse dosis normales de 5–10 mg/día, administradas preferiblemente a la mañana para evitar el trastorno del sueño. Los inhibidores de MAO-B son útiles como terapia complementaria de la levodopa ya que pueden inhibir eficazmente el amplio metabolismo periférico de la levodopa, con lo cual permiten el mantenimiento de los efectos terapéuticos con dosis reducidas de lovedopa. Amantadina En las personas con síntomas leves de EP, la amantadina sola puede mejorar los síntomas y se considera útil como complemento de la levodopa en la etapa terminal de la enfermedad. El efecto es modesto, pero puede disminuir todos los rasgos principales y las discinesias. Anticolinérgicos Se han utilizado inhibidores de catechol-O-metiltransferasa El otro enfoque principal para mejorar la duración del efecto de la levodopa es el desarrollo de una formulación de liberación controlada (LC) de la combinación levodopa/dopadescarboxilasa. La formulación LC demostró que es tan segura y eficaz como la formulación estándar durante un peróodo comparativo de 5 años (Koller y col., 1999), y la puntuación de las "actividades de la vida diaria" del UPDRS favorecieron la formulación LC. Continuación de tratamientoDespués del inicio del tratamiento, es necesaria la revisión regular para optimizar la terapia. Muchas personas con EP son capaces de modificar sus pautas posológicas para ajustarse mejor a sus propias situaciones y se debe fomentar estar relación siempre que sea posible. Complicaciones del tratamientoDada la progresión lenta de EP, es inevitable que surjan complicaciones como:
Fluctuaciones de respuesta Agotamiento o ‘wearing-off’. Ésta es la fluctuación más frecuente y se caracteriza por períodos cortos de beneficio tras cada dosis de levodopa. Agotamiento o ‘wearing-off’ es un fenómeno regular y predecible vinculado con la degeneración del sistema nigroestriatal y refleja el grado de pérdida del sistema nigroestriatal de la dopamina. Alternancia u ‘on/off’. Con el tiempo y una mayor degeneración neuronal, las fluctuaciones ‘wearing-off’ relativamente predecibles pueden dar paso al fenómeno abrupto e impredecible ‘on/off’, que se caracteriza por cambios repentinos e imprececibles entre los estados ‘on’ y ‘off’, junto con discinesias. Durante esta fase, las personas con EP pueden mostrar síntomas sensoriales, psiquiátricos y autonómicos. Pueden complicarse con dolor, parestesia, sudor, estreñimiento o disnea, generalmente durante las épocas de ‘off’. Las fluctuaciones ‘on/off’ parecen estar asociadas con una disminución del umbral de las discinesias. El tratamiento de las fluctuaciones motoras puede implicar un delicado equilibrio de pauta posológica, dosis y fármacos. El objetivo es obtener el máximo efecto sin sobreestimulación, y lograrlo no es nada fácil. Cuando el problema parece estar relacionado con la semivida, los agonistas complementarios de la dopamina pueden ayudar a suavizar las fluctuaciones y ajustar las dosis relativas del agonista; la levodopa debe dar un efecto óptimo con una tolerancia aceptable. Los inhibidores de COMT o la selegilina también demuestran ser útiles en controlar el fenómeno ‘wearing-off’ . Hipotensión ortostática Si el problema es grave, puede usarse uno de los agentes farmacéuticos que suben la tensión arterial, pero éstos pueden causar efectos secundarios problemáticos en los ancianos con EP, como edema, síntomas de insuficiencia cardíaca congestiva e hipertensión supina. La domperidona, el bloqueante periférico de la dopamina, ha demostrado tener efectos positivos en la hipotensión ortostática de personas con EP. Problemas gastrointestinales Las náuseas son también un efecto adverso de todos los agentes dopaminérgicos. La toma de levodopa con alimentos puede ayudar, pero este método también conduce a fallos del fármaco si se disminuye demasiado la absorción. Se ha encontrado que la domperidona es muy eficaz en el alivio de las náuseas en las personas con EP. Discinesias Las discinesias inducidas por levodopa pueden dividirse en tres clases principales:
Las discinesias pueden mejorarse con pequeñas reducciones de la dosis de levodopa y con la adición de un agonista de la dopamina para ayudar a mantener el control motor. La amantadina también puede ser útil para reducir las discinesias y las fluctuaciones motoras. Las discinesias difásicas pueden responder a intervalos muy pequeños de administración que, en algunos casos, se logran solamente utilizando una preparación líquida de levodopa (casera) o con la infusión de levodopa o agonistas de dopamina, como lisurida o apomorfina. La cirugía (núcleo subtalámico y pálido) también puede ser útil. Fallo del fármaco Congelación Inestabilidad postural Trastorno de la marcha Tratamiento no farmacológicoLas intervenciones no farmacológicas pueden ayudar a minimizar la minusvalía y mejorar la calidad de vida de las personas con EP y de sus cuidadores. Están mejor preparados como parte de un programa de tratamiento integrado por un equipo multidisciplinario que incluye:
Cirugía
Posibilidades para el futuroAunque todas las intervenciones actualmente disponibles abordan el alivio de los síntomas, se están realizando investigaciones intensivas con el objetivo de prevenir, detener o revertir la progresión de EP. Nuevos tratamientos sintomáticos
Agentes neuroprotectores
implantes de células Regeneración celular Terapia génica |
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