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Enfermedad de ParkinsonDiagnósticoLa enfermedad de Parkinson En las primeras fases sintomáticas de la EP, los signos y síntomas suelen ser bastante sutiles y en muy pocos casos es visible la asimetría. En esa fase, algunos otros signos pueden ser útiles para indicar una posible EP, por ejemplo,
A medida que la EP se desarrolla, se caracteriza clínicamente por la insidiosa aparición de síntomas unilaterales de progresión lenta a lo largo de muchos años, con la aparición eventual de dos o más de cuatro signos fundamentales de la enfermedad:
Criterios clínicos de diagnóstico Antes de la muerte, no hay ningún marcador biológico específico de EP, lo que conduce a errores de diagnóstico en muchos casos, especialmente en la fase temprana de la enfermedad. La confirmación de EP es posible solamente en la autopsia, y las tasas de falsos positivos y falsos negativos en el diagnóstico de EP son con frecuencia bastante altas, incluso entre los especialistas en neurología (Litvan y col., 1996; Rajput y col., 1991). Las dificultades en el diagnóstico de la EP derivan parcialmente de la variabilidad y sutileza de los síntomas en la fase temprana de la enfermedad, en especial del hecho de que los ‘síntomas fundamentales’ pueden estar ausentes y se comparten con otros trastornos del movimiento. Un estudio inicial descubrió que solamente el 69–75% de las personas con EP confirmada en la autopsia tenían al menos dos de los signos fundamentales, y el 20–25% de las personas con dos de estos signos tuvieron un diagnóstico anatomopatológico que no era EP. Además, el 13–19% de las personas que mostraron las tres características fundamentales tuvieron un diagnóstico anatomopatológico que no era EP (Ward y Gibb, 1990). Usando los criterios de UK PDBB, Hughes y col. revisaron a 100 personas con EP probable. Hughes y sus colaboradores encontraron que entre las personas que tenían síntomas coherentes con EP, solamente el 82% tuvo diagnóstico de EP confirmado en la autopsia. Tras una revisión más amplia, se encontró que solamente el 65% de los pacientes a quienes se realizó autopsia tenía los tres signos fundamentales de la enfermedad (Hughes y col., 1992). Sin embargo, en otra revisión de las características clínicas y patológicas de 143 personas con parkinsonismo, los especialistas lograron un valor predictivo positivo del 98,6% para el diagnóstico clínico de la EP, que les permitió demostrar que la precisión diagnóstica puede mejorarse mediante la aplicación estricta de criterios bien definidos (Hughes y col., 2002). Litvan y col., utilizaron seis evaluadores para diferenciar EP de la demencia con cuerpos de Lewy, y observaron que la sensibilidad media del diagnóstico de EP en la primera visita (3 años después de los primeros síntomas) era del 73,3%, y llegaba hasta el 80,0% en la última visita. La especificidad media aumentó del 85,6% al 92,2% desde la primera hasta la última visita. Entre los neurólogos, la sensibilidad diagnóstica de la EP en ambas visitas fue alta (93,3%), pero la especificidad fue más baja. En ambas visitas, los diagnósticos falsos negativos no fueron comunes. Sin embargo, fueron numerosos los errores diagnósticos en al menos tres de los seis evaluadores en la primera visita (Litvan y col., 1998). Estos investigadores encontraron que el parkinsonismo asimétrico (temblor o rigidez) y la respuesta a la levodopa (de moderada a excelente o discinesia inducida por levodopa) eran las características discriminatorias más importantes que sugerían EP. Otros factores predisponentes significativos fueron los temblores en reposo y la ausencia de signos oculomotores o piramidales. Juntando todo esto, estos hallazgos ilustran la dificultad del diagnóstico diferencial de los trastornos del parkinsonismo al utilizar los criterios clínicos, aunque muestran también que la precisión del diagnóstico clínico puede mejorarse hasta niveles muy respetables cuando se emplean cuidadosamente criterios rigurosos. Investigaciones clínicas sobre diagnóstico
La TEP y SPECT pueden detectar cambios característicos de EP, incluso en la fase preclínica de la enfermedad, pero todavía no son lo suficientemente convenientes o baratas para utilizarlas de forma rutinaria. Actualmente, la TEP y SPECT son más útiles en los estudios clínicos de tratamientos nuevos. Ni la TEP ni la SPECT pueden distinguir entre las causas de deficiencia de dopamina. Cualquier lesión en el sistema nigral puede causar la disminución de las señales en la TEP y SPECT y la técnica del marcador solo no es suficiente para un diagnóstico. Puesto con frecuencia es imposible hacer un diagnóstico positivo en las primeras etapas de EP y en otras afecciones que causan parkinsonismo, es necesario revisar cada caso a intervalos regulares. A largo plazo, en la mayoría de los casos se podría hacer un diagnóstico definitivo. Teniendo en cuenta que un diagnóstico preciso tiene consecuencias fundamentales en la elección del tratamiento, la respuesta, el pronóstico y la calidad de vida, se justifican el esfuerzo, el tiempo y el coste para establecerlo. Trastorno de Parkinson Plus y la diferenciación de la enfermedad de Parkinson de otras enfermedadesLa diferenciación de EP de otras enfermedades es problemática. Esto se debe principalmente a la dificultad a la hora de diferenciar EP de otros trastornos de Parkinson Plus (EP-Plus) y de condiciones que muestran características específicas de EP. Los principales trastornos de EP-Plus se enumeran en la Tabla 3 y entre ellos, se analizan a continuación los más comunes junto con otras condiciones que complican el diagnóstico de EP. Temblor esencial
enfermedad de Biswanger Hidrocefalia a presión normal Parálisis supranuclear progresiva Atrofia multisistémica Hay dos variantes de AMS:
Puesto que la mayoría de los pacientes con AMS tiene algún grado de disfunción autónoma, actualmente se usan los términos MSA-p (Parkinson) y MSA-c (Cerebelar); los términos antiguos son degeneración estriatonigral y atrofia olivopontocerebelar, respectivamente. La AMS se caracteriza por cualquier combinación de parkinsonismo, fallo autónomo, disfunción cerebelar y piramidal. El cuadro clínico que puede ayudar a diferenciar la AMS de EP comprende:
Demencia con cuerpos de Lewy Parkinsonismo inducido por fármacos Aparte de un historial clínico completo y la terapia actual, algunas características del parkinsonismo inducido por fármacos pueden facilitar su diferenciación de EP:
Degeneración gangliónica corticobasilar Parkinsonismo secundarioEl desafío diagnóstico de EP no es insignificante ya que algunos casos de parkinsonismo secundario son clínicamente indistinguibles de EP. Algunas causas notables de parkinsonismo secundario se enumeran en la Tabla 4. Varios otros trastornos degenerativos, mostrados en la Tabla 5, pueden producir acinesia y/o rigidez durante su evolución natural. Cualquier detalle de estos trastornos cae fuera del cometido de esta discusión. Escala de Evaluación de la Enfermedad de ParkinsonLa evaluación cuantitativa de EP a través de las técnicas de los estudios de imagen permanece fuera del uso clínico rutinario y las evaluaciones cualitativas estandarizadas, o escalas de evaluación, siguen siendo el método óptimo para evaluar y seguir el progreso de las personas con EP. Entre las escalas de evaluación, la más utilizada es la Escala Unificada de Evaluación de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS) compuesta por 42 elementos, cada uno de ellos puntuado en una escala de cinco puntos (0–4). La escala permite una evaluación relativamente coherente del estado mental de una persona, las actividades de la vida diaria, la función motora y las complicaciones terapéuticas. La UPDRS puede aumentarse, en particular con la prueba del ‘segundo paso’ para evaluar el nivel de discapacidad. Además, las personas con EP con frecuencia sufren trastornos comórbidos [Link to Comorbidity section of the Parkinson’s disease section] como depresión; el uso de escalas específicas para estas condiciones es apropiado durante el tratamiento de EP. |
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