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Trastorno de pánico

Diagnóstico

 Síntomas
 Presentación
 Escalas psiquiátricas de evaluación

Síntomas

Con frecuencia puede resultar complicado realizar un diagnóstico de Trastorno de Pánico (TP), aunque la anamnesis, los exámenes físicos y otras pruebas por lo general brindan el diagnóstico correcto.Para el diagnóstico de TP es fundamental la presencia de ataques de pánico discretos. Estos ataques consisten en períodos distintos de intenso miedo o incomodidad durante los cuales aparecen repentinamente por lo menos cuatro de los síntomas enumerados a continuación, que alcanzan un nivel alto en el lapso de 10 minutos, y por lo general duran 15 minutos. No obstante, los ataques pueden recurrir con rapidez y, una vez que los síntomas ceden, el estado grave de ansiedad puede no remitir durante varias horas. Entre los síntomas cabe mencionar:

  • falta de aire o ahogo
  • mareos, sensación de inestabilidad o desmayo
  • palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca (taquicardia)
  • temblor temblor o sacudida
  • sudor excesivo
  • náusea dolor de abdomen
  • adormecimiento o sensación de hormigueo (parestesias)
  • arrebatos de calor o intenso frío
  • dolor de pecho (angina)
  • despersonalización y pérdida de contacto con la realidad
  • miedo de enloquecer o descontrolarse
  • miedo de tener un infarto de miocardio o morir.

Presentación

Teniendo en cuenta estos síntomas, podemos ver por qué el TP en ocasiones se puede presentar como si fuera una enfermedad orgánica, lo que obliga a los médicos a realizar extensos controles clínicos porque evalúan infructuosamente el origen cardíaco, gastrointestinal, pulmonar, endocrino o neurológico de los síntomas del paciente. A raíz de estos complicados síntomas físicos, muchos pacientes con diagnóstico reciente informan que han visitado médicos clínicos antes de lograr una correcta derivación y diagnóstico. Estos exámenes demoran la confirmación del diagnóstico correcto.

Debido a este proceso que se prolonga frecuentemente, y a la indefensión relacionada con los ataques de pánico, estos pacientes están en situación de riesgo de desarrollar una depresión secundaria. Hasta un 30% de los pacientes que sufren TP pueden tener depresión mayor durante o después de la aparición del TP (Angst, 1997).

Por lo tanto, el diagnóstico oportuno y correcto depende de una evaluaicón clínica profunda de los problemas que presenta el paciente y su anamnesis. Con frecuencia se requiere un examen clínico completo para descartar otras enfermedades. Otros datos relevantes pueden ser antecedentes de posible toxicomanía dado que muchas sustancias, en estado de intoxicación y retiro, imitan el ataque de pánico. El alcohol, la marihuana, los opiáceos, alucinógenos, la cocaína, los fármacos de venta libre (vaporizadores nasales y comprimidos dietéticos), ß (beta)-agonistas, la cafeína y las benzodiacepinas se pueden relacionar con los ataques de pánico.

También se debe prever una evaluación psicológica completa como parte del proceso de diagnóstico. Hasta un 70% de los pacientes de TP puede tener una enfermedad psicológica o psiquiátrica comórbida que requerirá ser abordada en la planificación del tratamiento.

Otras enfermedades que se pueden
presentarse como trastorno de pánico

Trastornos cardiovasculares

Arritmias cardiacas
Prolapso de válvula mitral
Taquicardia supraventricular

Trastornos pulmonares

Asma
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
Hipoxia y embolismo
Hiperventilación

Trastornos endocrinos

Síndrome carcinoide
Enfermedad tiroidea
Disfunción paratiroidea
Hipoglucemia
Disfunción suprarrenal
Feocromocitoma

SNC

Convulsiones - complejas parciales
Enfermedad de Parkinson enfermedad de parkinson
Enfermedad cerebrovascular

Trastornos relacionados con toxicomanías

Intoxicación con cafeína
Cocaína y anfetaminas
Simpatomiméticas
Retiro de alcohol y drogas (barbitúricos)

Trastornos psiquiátricos

Trastornos fóbicos
Trastorno de Ansiedad Generalizada
Trastorno por estrés postraumático
Depresión
Esquizofrenia

Otros

Enfermedades sistémicas
Porfiria
Uremia

(Joubert and Stein, 1999)



Escalas psiquiátricas de puntuación

Existen muchas escalas de valoración para medir la gravedad de los trastornos en psiquiatría.

Escala de Hamilton para la Evaluación de la Ansiedad ( Escala Ham-A)

Esta escala comprende 14 ítem definidos, cada uno, por una serie de síntomas. Siendo una de las primeras escalas de evaluación para medir la gravedad de la sintomatología de la ansiedad, se convirtió en una medida de resultados ampliamente usada y aceptada para evaluar la ansiedad en los estudios clínicos. Fue introducida por Max Hamilton en 1959; mide la gravedad de los síntomas de la ansiedad, como ansiedad, tensión, estado del ánimo deprimido, palpitaciones, dificultad para respirar, trastornos del sueño trastornos del sueño, inquietud y síntomas físicos (Hamilton, 1959).

Evaluación Funcional General (GAF)

La comunicación del funcionamiento general del Eje V (5) del DSM-IV se realiza pro medio de la Escala de Evaluación Funcional General (GAF). Esta escala puede ser especialmente útil para hacer un seguimiento de la evolución clínica del paciente en términos generales aplicando una única medición. Esta escala se debe puntuar sólo en relación con el funcionamiento psicológico y laboral.

Impresión Clínica Global (CGI)

La escala CGI se refiere a al impresión global del paciente y requiere que el médico tenga experiencia clínica en el síntoma que se evalúa. El concepto de mejoría se refiere a la distancia clínica que existe entre el estado actual del paciente y el estado anterior al comienzo del tratamiento. La escala de mejoría CGI se puede completar solamente durante o después del tratamiento. Tiene siete categorías de gravedad, desde "Sin enfermedad" hasta "Extremadamente grave".

 

 

 

 

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