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DepresiónComorbilidadLa depresión con frecuencia se relaciona con la ansiedad, y la ansiedad es un síntoma común de la depresión.Aún se trata de establecer la relación entre estos dos trastornos y es indudable que se le prestará mayor atención en el futuro, pero la superposición es significativa. Casi la mitad de los pacientes deprimidos tiene síntomas de ansiedad, y la mitad de los pacientes con ansiedad tiene síntomas de depresión. La ansiedad no es requisito para el diagnóstico de depresión mayor, trastorno bipolar o distimia, como figuran en el DSM-IV (Sociedad Americana de Psiquiatría, de 1994) o el CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, de 1992), donde el estado del ánimo y los trastornos de ansiedad se reconocen como entidades separadas y distintas. No obstante, nunca se dejó totalmente a un lado la idea de que pudieran formar un conjunto, y ese concepto se apoya en el hecho de que se menciona repetidamente un grupo de pacientes 'intermedios', con síntomas de ansiedad y de depresión (Angst, 1997). Existen pautas indicadoras de que la ansiedad es uno de los síntomas de mayor prevalencia en la depresión clínica, y que la evaluación y el tratamiento de la ansiedad grave revisten vital importancia en el tratamiento satisfactorio de la depresión. Un estudio epidemiológico reciente sobre la relación entre ansiedad y depresión (Sartorius et al., 1996), realizado con el auspicio de la Organización Mundial de la Salud, confirmó las relaciones existentes entre los dos trastornos. Los síntomas de ansiedad también son aparentemente más pronunciados en los ancianos deprimidos y en los pacientes con enfermedades clínicas concomitantes. Otro autor (Liebowitz, 1993) confirmó la coexistencia de los dos trastornos e indicó que los síntomas de ansiedad deberían ser tomados en cuenta en la evaluación del antidepresivo más adecuado para el paciente para lograr optimizar el desenlace del tratamiento y la velocidad de recuperación. La ansiedad aparece con frecuencia como trastorno comórbido con depresión; el 42-72% de los pacientes comunicó síntomas de preocupación, ansiedad psicológica y ansiedad somática de gravedad por lo menos moderada (Fawcett y Kravitz, 1983); estos pacientes deprimidos con mayor nivel de ansiedad demoran un tiempo significativamente más largo en recuperarse, siguen un porcentaje más alto de tratamientos polifarmacológicos, registran una incidencia mayor de suicidio y episodios de depresión más frecuentes. Este patrón se confirmó en otras revisiones (Joffe et al., 1993; Angst, 1997). La mayor gravedad de la depresión relacionada con síntomas de ansiedad también se subrayó en un estudio realizado por Coryell et al. (1988), en el cual se comunicó que los síntomas de depresión eran significativamente más graves en los pacientes que informaron haber tenido ataque de pánico que en los que no lo hicieron. En otro estudio se observó significativa demora en la recuperación de la depresión mayor en pacientes con obsesión y compulsión comórbidas (Coryell et al., 1992). Angst et al. (1997) exigieron el reconocimiento de categorías de subumbrales de depresión, ansiedad y de ansiedad y depresión mezcladas dado que la incidencia de estos trastornos es mucho más alta que la reconocida. Los resultados del trabajo realizado por Angst y sus colegas (1997) reveló que casi la mitad de los adultos jóvenes de la población comunicó sufrir ansiedad o depresión por lo menos una vez durante los 15 años de observación; el episodio era mucho más grave cuando estaban presentes las dos categorías de subumbrales. Estos pacientes no reunían las condiciones para el diagnóstico de trastorno de depresión o ansiedad pero, no obstante, sufrían síntomas significativos acompañados de un grado sustancial de deterioro funcional. Las tasas de suicidio también se ven afectadas por la comorbilidad.En estudios realizados por Wålinder (2000) y Angst (1997) las tasas de suicidio de pacientes deprimidos fueron de 5-7%, las de pacientes con trastorno de pánico, de 4-7%, y las de pacientes con depresión y trastorno de pánico, de 19% en el estudio de Wålinder, y de 29% en el de Angst. Los trastornos de estado del ánimo y de ansiedad se superponen frecuentemente, y en la actualidad el alcance de esa superposición se reconoce con mayor certeza. Esto se puede atribuir a la eficacia de los ISRS en el tratamiento del estado del ánimo y los trastornos de ansiedad. Es importante reconocer la repercusión que los síntomas de la ansiedad pueden tener en la duración y el desenlace del tratamiento en pacientes deprimidos. |
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