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DemenciaTratamientoSi se conoce la causa de la demencia, se puede adecuar el tratamiento. Por ejemplo, para la causa principal de la demencia, la enfermedad de Alzheimer (EA), existe medicación para controlar la sintomatología conductual y tratar los síntomas del deterioro cognitivo, aunque en la actualidad no exista cura para la EA. FarmacoterapiaEl deterioro se puede tratar con medicación que aumente el nivel de acetilcolina en el cerebro Además de los fármacos que aumentan el nivel de acetilcolina en el cerebro, el control del receptor NMDA (parte de la neurona que recibe una señal química específica en la sinapsis) parece una nueva oportunidad de tratamiento prometedora. La estimulación excesiva de los receptores Estudios recientes indican que estrógenos, antioxidantes y fármacos antinflamatorios podrían postergar la aparición de la EA. Actualmente se investiga el beneficio de la vitamina E antioxidante y de deprenilo, el inhibidor B de la monoaminoxidasa, en personas con EA. Los estudios indican que una buena dieta también puede ayudar a postergar el avance de la enfermedad. Todos estos enfoques requieren más investigación antes de pasar a ser tratamientos recomendados. Tratamientos para los síntomas no cognitivos de la demenciaLa demencia es un síndrome complejo que presenta muchos síntomas además de la pérdida de memoria o de capacidades funcionales. Entre estos síntomas podemos mencionar depresión, ansiedad, agitación y, en ocasiones, agresión, alteración del sueño y síntomas psicóticos. Entre los síntomas psicóticos podemos mencionar: alucinaciones visuales (ver cosas que no están presentes), oír voces o problemas con el olfato y el gusto, delirios (generalmente, la certeza de que robaron algo) e identidad equivocada (creer por ejemplo que, un pariente fue sustituido por un impostor). La mayoría de las personas que sufren demencia también sufren algún síntoma no cognitivo en algún momento durante la enfermedad, síntomas que, en conjunto, se denominan Síntomas Conductuales y Psicológicos de Demencia (SCPD). El tratamiento de los SCPD es, como mínimo, tan importante como el de los síntomas cognitivos porque los no cognitivos pueden ser causa de profundo estrés y ansiedad, tanto para la persona con demencia como para su cuidador. Los SCPD también constituyen un factor principal de las decisiones relacionadas con la atención prolongada, las residencias y las situaciones en que la persona con demencia requiere atención más intensiva. La primera etapa del tratamiento siempre consiste en una evaluación del origen y el ritmo de los síntomas. Los SCPD pueden ser exacerbados o, aun, provocados, por enfermedades orgánicas concurrentes o influencias del entorno. Entonces, una infección del tracto urinario podría provocar perturbación del sueño; la gripe podría incrementar la depresión; el dolor de artritis podría causar ansiedad o agresión, y una infección torácica podría precipitar los síntomas psicóticos. En cada caso, el tratamiento adecuado podría enfocarse en la enfermedad orgánica subyacente y no en los SCPD. Los factores desencadenantes de SCPD presentes en el entorno comprenden cambios en la rutina diaria o cambio de cuidador, o los SCPD pueden surgir durante una tarea determinada de cuidado, por ej., agitación cuando se recibe ayuda en el baño. En estos casos, el tratamiento generalmente se dirige hacia el logro de un mejor entorno, ayudar al cuidador a adaptarse al paciente, o desarrollar un régimen de desconsuelo o una intervención conductual. Los trastornos del sueño En muchos casos, el tratamiento de la enfermedad orgánica subyacente o una intervención del entorno o conductual son suficientes para el tratamiento de los SCPD; sin embargo, aún se requiere la farmacoterapia con frecuencia. El enfoque debería proponer que "en primer lugar, el tratamiento no hiciera daño", y luego elegir tratamientos que tengan buena tolerabilidad en ancianos y pacientes con demencia.Por ejemplo, muchos fármacos psicoactivos, incluidos algunos antidepresivos tricíclicos (ATC), tienen acción colinérgica y podrían afectar adversamente las capacidades cognitivas de las personas con EA (en los casos en que hay compromiso de la función colinérgica). Existen algunas evidencias de la certeza de lo que se afirma, y evidencias paralelas de que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) tienen relativamente menos efectos secundarios en las personas con demencia. Otros fármacos para el tratamiento de los SCPD son los antipsicóticos que comprenden antipsicóticos "atípicos" antiguos y nuevos. Estos fármacos se deben usar para el tratamiento de síntomas específicos y no para sedar a la persona con demencia. La administración se debe controlar periódicamente y recetarlos sólo en caso de necesidad, a la dosis más baja posible y durante el período más breve posible. Otros fármacos que a veces se administran para tratar los SCPD y la perturbación del sueño en particular son muy sedantes; comprenden las benzodiacepinas (BDC). Muchos médicos consideran que estas clases de fármacos pueden aumentar la confusión en el paciente con demencia y, cuando es posible, evitan recetarlos. Está comenzando a aparecer evidencias de que los fármacos anticolinesterasa podrían ser beneficiosos no sólo par la memoria y el aspecto funcional sino también para algunos SCPD.
La administración de fármacos para el tratamiento de los SCPD siempre debe ser secundaria al tratamiento de la enfermedad orgánica subyacente o a la modificación de la conducta o el entorno, y la administración de fármacos psicoactivos se debe mantener a la dosis más baja posible y durante el menor período posible. No obstante, no cabe duda de que un tratamiento prudente y eficaz de los SCPD es esencial para el control de la demencia. El tratamiento eficaz puede permitir a quien sufre demencia permanecer en su hogar con su familia en lugar de ser hospitalizado para tratamientos prolongados, con todo lo que implica la atención de pacientes internados con respecto a la calidad de vida. Tratamiento psicosocialEl tratamiento psicosocial es extremadamente importante en la EA, no sólo para el paciente sino también para el cuidador. Es fundamental el apoyo al cuidador dado que puede sufrir depresión, ansiedad y trastornos del sueño como consecuencia de la atención continua que debe brindar a un miembro de la familia que puede estar gravemente enfermo. Todos los cuidadores requieren apoyo, pero algunos se pueden deprimir o poner ansiosos y podrían requerir tratamiento, como asesoramiento o terapia conductista para mejorar, por ejemplo, la calidad del sueño. Los programas de psicoinstrucción pueden promover un mejor cuidado del paciente. Muchas personas con EA requieren en última instancia, atención en residencias, y sus familiares necesitan apoyo en esos momentos difíciles. Las personas con EA a veces reciben terapia para mejorar el deterioro cognitivo. Por ejemplo, se debería formar en el uso de ayudas para la memoria, como técnicas mnemónicas, aparatos computerizados para recordar o toma de notas, dado que puede colaborar con la comunicación entre personas con demencia leve. La mejor terapia es la de mantener al paciente en su entorno más familiar durante el mayor tiempo posible. Cuanto más activa esté la persona, tanto mental como físicamente, más tiempo se pueden mantener los síntomas de la enfermedad controlados y mejor será su calidad de vida. |
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