Demencia    Depresión    Enfermedad de Parkinson    Epilepsia    Esclerosis múltiple    Esquizofrenia    Ictus    Migraña    Trastornos de ansiedad  
  Trastorno bipolar    Trastorno de pánico    Trastornos del sueño  
 

Otros mapas del encéfalo
    Prosencéfalo
    Mesencéfalo
    Rombencéfalo
    Médula espinal
    Lóbulos
    Sistema límbico
    Sección coronal
    Vasculatura del cerebro

 

Trastornos de ansiedad

Evolución

La evolución de los trastornos de ansiedad varía según el trastorno específico y la persona, aunque la evolución de todos los trastornos es normalmente crónica, con agravamiento de los síntomas y del deterioro del funcionamiento social con frecuencia muchos años después de la aparición de la enfermedad (Angst y Vollrath, 1991). Frecuentemente la aparición se produce a una edad temprana, entre los 20 y 30 años, y los trastornos de ansiedad son más comunes en las mujeres que en los hombres (Angst y Vollrath, 1991; Schatzberg, 1991).

Los trastornos de ansiedad pueden producirse simultáneamente con depresión y, junto con la intensidad y duración de los síntomas, la comorbilidad con depresión es un factor predisponente importante del desenlace clínico de los trastornos de ansiedad (Angst y Vollrath, 1991).

Hay evidencias crecientes de que la evolución de los trastornos de ansiedad en las mujeres es diferente de la evolución de los trastornos de ansiedad en los hombres. Se piensa que la diferencia está asociada al ciclo hormonal reproductor femenino y el riesgo de afecciones comórbidas (Pigott, 2003).

Evolución de trastornos específicos de ansiedad

En esta sección se trata brevemente la evolución de algunos trastornos de ansiedad específicos.

  • El trastorno de ansiedad social (TAS) normalmente empieza en la adolescencia y se suele confundir con la timidez del adolescente, lo que hace que el TAS sea una afección subtratada y subreconocida. El TAS generalmente es un trastorno de ansiedad que no remite y dura toda la vida, con mayor ansiedad y deterioro del funcionamiento social y desenlace clínico malo cuando se lo compara con otros trastornos de ansiedad. Por ejemplo, solamente una tercera parte de las personas con TAS logra remisión en 8 años, comparado con más de dos terceras partes de personas que sufren trastorno de pánico (Keller, 2003).
  • El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) puede durar hasta 20 años, con tasas bajas de remisión y tasas moderadas de recaída después de la remisión. La evolución del TAG depende de muchos factores, incluidos sexo, afecciones comórbidas, hechos cotidianos que producen tensión nerviosa y sensibilidad a la ansiedad (Keller, 2002)
  • La evolución del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) también es crónica. Sin embargo, evidencias recientes sugieren que hay un subtipo de personas que padecen TOC episódico y otro subtipo de personas que tienen TOC y un trastorno de tic crónico. La comorbilidad de TOC y esquizofrenia es alta, y las obsesiones y compulsiones son más comunes en personas con esquizofrenia (Attiullah y col., 2000).
  • La fobia es una afección crónica en la que las personas raramente experimentan un alivio significativo sin intervención. Hay algunas evidencias de que la exposición a las causas de la fobia mejoran el desenlace clínico a largo plazo en las personas con fobia social, aunque los resultados no son concluyentes (Juster y Heimberg, 1995).
  • El trastorno por estrés postraumático (TEPT) se diferencia de los otros trastornos de ansiedad en que es necesaria la experiencia de un acontecimiento traumático para que aparezca el trastorno, aunque no todas las personas que sufren un acontecimiento traumático en la vida desarrollen TEPT. Además del trauma, otros factores de riesgo de TEPT son: historial psiquiátrico, antecedentes familiares de afecciones psiquiátricas y síntomas agudos de estrés. El TEPT tiene una evolución longitudinal, con modificación progresiva a lo largo del tiempo. La evolución varía ampliamente según la persona y depende en gran medida del trauma precipitante y las características de la persona. Las afecciones comórbidas complican la evolución del TEPT; la depresión mayor y las toxicomanías son afecciones comórbidas especialmente comunes del TEPT (McFarlane, 2000; Breslau, 2001).

 

 

 

 

   Comentarios       Mapa del sitio        Ayuda        Página principal        Junta editorial