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Trastornos de ansiedad

Comorbilidad

Depresión

La ansiedad es un síntoma común de la depresión, y la depresión generalmente se asocia a la ansiedad. De hecho, en una encuesta realizada en 1983 (Fawcett y Kravitz, 1983), aproximadamente el 42% de las personas con depresión comunicaron síntomas de preocupación, ansiedad psíquica y somática de gravedad —como mínimo— moderada La depresión atípica, caracterizada por depresión con ansiedad significativa, hiperfagia, hipersomnia, variación diurna reversa y sensibilidad de reacción extrema, está especialmente asociada a la ansiedad en la depresión.

La eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y del estado del ánimo demuestra claramente una superposición entre los dos trastornos. Además, un estudio epidemiológico reciente realizado por la Organización Mundial de la Salud sobre la asociación entre ansiedad y depresión (Sartorius y col., 1996) confirmó la relación entre los dos trastornos. Los síntomas de ansiedad fueron más pronunciados en los ancianos y en los pacientes con enfermedades médicas concomitantes.

Otra autoridad (Liebowitz, 1993) confirma la aparición simultánea de los dos trastornos y recomienda tomar en cuenta los síntomas de ansiedad al valorar el fármaco antidepresivo más apropiado para tratar a alguien con depresión a fin de optimizar los resultados del tratamiento y la velocidad de recuperación. Las personas con depresión que tienen alto nivel de ansiedad tardan mucho más tiempo en recuperarse, muestran una tasa más alta de múltiples tratamientos farmacológicos, incidencia mayor de suicidio y episodios más frecuentes de depresión que las personas con depresión sin síntomas de ansiedad (Joffe, 1993; Angst, 1997).

Todavía no se determinó totalmente la relación precisa entre depresión y trastornos de ansiedad. La ansiedad no es un requisito para el diagnóstico de depresión mayor (DSM-IV, 1994; CIE-10, 1992), y los trastornos de ansiedad y del estado del ánimo se reconocen como enfermedades perfectamente separadas. Sin embargo, la pregunta de un continuo nunca se ha abandonado completamente y se ha descrito un grupo de pacientes "intermedios" con síntomas de ansiedad y depresión (Angst, 1997).

Trastornos bipolares

La red Stanley Foundation Bipolar Network comunica un alto porcentaje de enfermedades psiquiátricas concomitantes con el trastorno bipolar. El trastorno de pánico, la fobia social, el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y los trastornos de control de impulsos (p. ej., juego patológico, cleptomanía) se manifiestan con frecuencia simultáneamente con el trastorno bipolar (NIMH, 2000; Suppes y col., 2000). El Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health, NTMH) comunicó recientemente una incidencia especialmente alta de TEPT y TOC en personas con trastorno bipolar: el 43% de las personas con trastono bipolar tenía síntomas de TEPT.

Suicidio

La ansiedad grave puede ser un factor de riesgo de suicidio (Fawcett y Kravitz, 1983; Fawcett, 1997). Algunos estudios comunicaron que se diagnosticó trastorno de ansiedad a un número importante de personas que cometieron suicidio (Allebeck, 1988), y que se observa un aumento significativo de la tasa de suicidio en las personas con trastorno de pánico (Coryell, 1988).

En un estudio realizado en Finlandia, en el que se investigaba el papel de la ansiedad como diagnóstico comórbido, se observó que en un período de 1 año se había diagnosticado retrospectivamente depresión junto con trastorno de ansiedad comórbido al 17% de las personas que cometían suicidio, y que el 6% sufría trastorno bipolar con un trastorno de ansiedad comórbido (Isometsä, 1994). En un estudio prospectivo realizado por Fawcett y col., (1990), que también investigaba la comorbilidad de la ansiedad y el suicidio, se aclaró el papel de los síntomas de ansiedad en el suicidio. Fawcett y col., concluyeron que las ideaciones de suicidio, un historial de intentos previos de suicidio y la intensidad de la desesperanza no se correlacionaban de manera significativa con el suicidio, mientras que la gravedad de la ansiedad psíquica y la presencia de ataques de pánico mostraron una correlación significativa con el suicidio. Estudios posteriores realizados por este equipo confirmaron el importante papel que la ansiedad psíquica grave tenía 1 semana antes del suicidio (Fawcett, 1997).

Sabemos que la disfunción de la serotonina tiene un papel en la ansiedad y el suicidio. Además, un número de marcadores biológicos del eje hipotálamo hipotálamo-hipófiso-suprarrenal y la función de la serotonina se asocian a la ansiedad y el riesgo de suicidio en la depresión. La disfunción del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal y el sistema de la serotonina pueden asociarse a estados de agitación-ansiedad aplastantes, y un tratamiento decisivo para corregir la disfunción parece solucionar esta crisis y permitir la resolución exitosa del episodio.

Sin embargo, en la clínica se presta poca atención al papel de la ansiedad en el suicidio y generalmente no se toma en cuenta la posibilidad de suicidio cuando se planifican programas de tratamiento para las personas con trastornos de ansiedad.

 

 

 

 

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